
Ya gateo, bien, sin titubeos... puedo llegar a donde quiero. Ando en andadera, una muy super que me trajo mi abuelo... y todo lo agarro con precisión. Me aburro, me aburro metido en la cuna. Estoy un ratito en ella pero sé que afuera hay un mundo muy interesante que quiero salir a descubrir. Me encanta jugar con objetos, los mordisqueo y reviso por todos lados, pero mejor aún si comparto ese juego con alguien.
Me fascinan las cajas, los periódicos y las revistas, los potes plásticos, los empaques de las toallitas húmedas y los paños (aquí van manteles, toallas, pañitos de cocina y sobre todo, aquellos que guindan de alguna parte), los gabinetes de la cocina y el pipote de la basura! que ya compraron uno tapado porque yo insistía en ver lo que había adentro. Los celulares, cables, las computadoras, los controles remotos y todo aquello que tenga botones. No me puedo quedar ni un segundo solo.
En este momento mamá escribe porque la sorprendí con dos horas de sueño continuo, de día, toda una hazaña, últimamente muy poco frecuente. Dormir, en general, a menos que sea de noche en que no me queda mas remedio porque todo está muy oscuro, no me gusta, me parece una pérdida de tiempo, así que en general tomo siestitas cortas que mi mamá intenta extender en lo que pueda para hacer otras cosas... porque cuando estoy con ella, yo quiero estar con ella, no que esté haciendo otras cosas, pero ahí es donde ella me da unas cosas mas raras e interesantes que yo exploro con gran curiosidad. Próxima meta: pararme, estoy trabajando en eso, les sigo contando luego mis avances.