Cuando alguien me carga, inmediatamente registro su cara en mi mente revisando concienzudamente su cara, toco cada rasgo. Por lo general, no escatimo en sonrisas, sobre todo si el que me carga es alguien conocido. Ya sé cómo hacer entender a algún adulto, que quiero que me levante de donde estoy, arqueo mi espalda fuertemente al tiempo que me quejo.
Cuando me dejan en mi cuna y alguien me habla desde fuera, le regalo una amplia sonrisa a ver si logro que me saque, porque de todo, lo que más me gusta es estar sentado en las piernas de alguien o su defecto, que me cargue. En la cuna, paso un ratico, juego con mis juguetes, pero sigo prefiriendo la compañía de la gente, me puedo quedar mas rato en la cuna, si alguien permanece cerca de mí.
Ya aprendí a sentarme, solo que aún me voy de lado. Y estoy trabajando fuertemente en aprender a gatear. Ahora he logrado levantarme sobre mis piernas y brazos y balancearme sobre ellos.
Estoy en el proceso de aprender a comer con cucharilla, pero hasta ahora me sigue gustando mas comer con el tetero, porque puedo comer más rápido. Suelo desesperarme mucho con la cucharilla, por lo que hasta ahora vamos comiendo algunos poquitos con este método a diario, pero mi teterito sigue por ahí y por supuesto, también el pecho de mamá.
Hago ruidos, grititos y diferentes voces. Y de vez en cuando, trompetillas… sobre todo cuando juego, así manifiesto mi alegría. También grito y me quejo cuando estoy incómodo.
Y por último, pero no por eso menos importante, ¡ya duermo toda la noche! ¡Mi mamá está feliz!